El Pueblo Kichwa Karanki cuenta sus historias a través del cine comunitario

redacción @elchuro 

El Cine Comunitario cuenta las historias fuera del formato establecido, invita a construir un relato audiovisual de manera colectiva en la que comunidades, pueblos y personas narren su realidad a partir del lente cinematográfico.

Ati Katari fue parte de Laboratorio de cine y audiovisual comunitario Ojo Semilla edición 2016, él ha llevado el cine comunitario a su comunidad que ahora cuenta sus historias a partir de la producción “#TARPURINA series de cuentos de los pueblos Runas”.

Estos cuentos cinematográficos son los primeros trabajos de Ati que a partir del Ojo Semilla ha encontrado en el audiovisual una alternativa para conservar la memoria historia del Pueblo Kichwa Karanki al que él pertenece.

“TARPURINA es una manera de recuperar la memoria de los abuelos de los pueblos comunidades Runas”, menciona Ati que presenta su opera prima con los cuentos de su pueblo.

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Proceso Ojo semilla Sangolqui Saraguro

El Churo sembró el Ojo Semilla en dos cantones del Ecuador: Rumiñahui y Saraguro. Esta siembra es especial, porque quienes participaron de este proceso fueron todas mujeres. Ellas le dieron forma audiovisual a dos temáticas que merecen ser contadas y transformadas como son la violencia y el derecho a decidir.

Alrededor de 50 mujeres, de estos dos cantones, compartieron sus experiencias, historias de vida y resistencias individuales y colectivas frente a la violencia. Durante tres meses de trabajo se hicieron actividades lúdicas pero también desde la sanación y la reflexión, bajo la práctica feminista de la sororidad, la contención y el empoderamiento colectivo.

En este recorrido de Ojo Semilla, estuvieron mujeres lideresas de Saraguro, parte organizaciones como CORPUKIS (Coordinadora de orLas Luchadorasganizaciones del pueblo kichwa Saraguro), Chaski Warmikuna, Warmikunapak Rimana, Casa de la Juventud Mashi Pierre, Red de Jóvenes Interquórum; mientras que en Sangolquí, participaron actoras del Consejo de Protección de Derechos de Rumiñahui, COPRODER. Con estos procesos se hicieron animaciones, y un video clip que hablan de los derechos sexuales y reproductivos, especialmente el derecho a decidir de manera autónoma y garantizada, sobre maternidades dignas, informadas y elegidas.

Proceso en Saraguro, durante grabación Video clip “Sombrero Blanco”

A pesar de la diferencia de contextos: por un lado Sangolquí en el que las actoras fueron mujeres urbanas y de barrios rurales, y por otro, Saraguro donde, la mayoría fueron mujeres lideresas indígenas y de comunidades rurales, ambos territorios se juntaron en un hilo común, que fue el aportar a través de sus relatos e historias a visibilizar la violencia naturalizada y reproducida, con el objetivo común de trasformar sus contextos y el de otras mujeres.

El proceso en sí mismo significó una trasformación en la vida de las mujeres como lo cuenta Sisa Contento, joven indígena Saragura. La historia de Sisa está marcada por una maternidad temprana, pero también por su motivación y liderazgo dentro de su comunidad; la actual Dirigente de Jóvenes de ECUARUNARI menciona: “en nosotras está parar estos círculos de violencia, romper estos círculos, romper estas cadenas, que la violencia no sea natural en nuestra sociedad. Los talleres en Saraguro ha sido un paso para abrir los ojos y decir hasta aquí, ¡ya basta!”.

En el mismo sentir se encuentran las mujeres en Sangolquí. Martha una mujer jubilada, que asiste a una Iglesia de la localidad y que fue criada en un contexto conservador, siempre estuvo abierta a participar en el proceso. Tras los talleres, logró identificar en ella una práctica feminista de empoderamiento; nos relató su experiencia como la primera mujer en ocupar un cargo de dirección en una institución masculinizada, su presencia, permitió a otras mujeres accedan luego a este espacio. Martha expresó que el proceso de Ojo Semilla: “Cambio mi forma de pensar, para tratarle de otra manera a mi nuera, no culparla, comprender porqué suceden o porqué de sus decisiones y respetarlas”.

Mujeres de Sangolquí durante taller

Tras los talleres y la producción audiovisual, se hicieron cine foros, donde las mujeres participantes mostraron su trabajo pero además, las producciones motivaron discusiones profundas entre otras mujeres, y en sus comunidades. Con los cine foros se busca que la audiencia mire las producciones, para que les permita continuar discusiones sobre las violencias, la interrupción voluntaria del embarazo, la educación con enfoque de género, el respeto a la diversidad, el feminismo,; que les permita repensarse y ojalá transformarse.

En adelante un resumen de los cortos elaborados por estas mujeres semilla:

Sombrero Blanco

Sombrero Blanco es una canción costumbrista presente en todas las fiestas de Saragura, cuyas letras y contenidos son machistas. Por ello, fue seleccionada por las mujeres del proceso de cine y audiovisual Comunitario Ojo Semilla, para ser reescrita, impregnándole un significado más reivindicativo sobre las mujeres, sus derechos, y el derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Carmen

Carmen es una mujer alegre. Su sonrisa tranquila guarda un mundo de historias, conocimiento de las plantas y el cuerpo de las mujeres. Ella es partera y abraza con orgullo, el conocimiento ancestral heredado de otras mamas, que lo acompaña. En esta producción, ella reflexiona sobre la maternidad digna, que no pudo vivir, pero desea que sea una realidad para otras mujeres.

Loli:

Lola es una mujer empoderada de sus derechos y una actora visible dentro de su Cantón, Promotora de Salud y de los derechos. Ella identifica varias acciones feministas a lo largo de su vida. Alguna vez le toco enfrentar de cerca un caso de violencia sexual a una niña, ella acompañó el proceso y se empoderó de esta lucha. Desde su ser mujer, creyente y feminista Loli entiende que la violencia y las maternidades forzadas en niñas: “No son voluntad de Dios”.

Berta:

Berta es una mujer lideresa, emprendedora, de raíz campesina. Ella puso un alto a la violencia, buscando la autonomía económica. Es una defensora de los derechos y en su comunidad promueve la organización barrial y las discusiones sobre violencia de género, el emprendimiento, la autonomía. Esta es la motivación que comparte a otras mujeres con las que se organizan, y tejen redes de apoyo y sororidad. Descubrió el feminismo en su práctica diaria de empoderarse y empoderar a otras mujeres.

 Mujeres de Saraguro durante uno de los talleres

Miguel Imbaquingo piensa y apuesta por el cine comunitario

por: Roberto Chávez @lamalaactitud

Miguel Imbaquingo pertenece al Pueblo Kichwa Kayambi y comenzó su recorrido cinematográfico en su comunidad. Siendo autodidacta empezó a rodar sus primeras producciones con personas de su localidad; tiempo después inició sus estudios en el INCINE de Quito a través de una beca.

Al cursar la carrera de “Producción Audiovisual” ha tenido la oportunidad de rodar varios cortos y largometrajes, principalmente de ficción, aunque reconoce que gusta del Cine Documental.

Cuando terminó sus estudios buscó enfocar su trabajo en la memoria histórica y narrar los relatos de su pueblo. Encontró en el cine comunitario la herramienta necesaria para que producir una película no sea un ejercicio etnográfico sino un trabajo colectivo donde pueda compartir sus conocimientos con más personas.

Miguel menciona también que encontró en el cine comunitario metodologías de educación popular para desarrollar su propio proceso de producción. Dice que es importante deconstruir las lógicas del cine tradicional y que se pueda crear una propia estructura y formas de producción; “Siempre es importante la deconstrucción porque las practicas comunes y tradicionales cambian, mutan y se transforman para crear nuevas estéticas que sean una nueva forma de hacer cine”.

Para Miguel, el cine en Ecuador está ligado a una élite que puede acceder a recursos y conocimientos para hacer películas, generar tendencias y contar historias desde su visión: “el reto del cine comunitario es apropiarse de herramientas técnicas y teóricas; reestructurar, replantear cosas y crear nuevos elementos para mejorar calidad del cine comunitario, construir estética y lógicas de trabajo propias”.

Por eso se ha propuesto teorizar al nuevo cine comunitario, generar nuevas narrativas, herramientas, técnicas y metodologías que den al audiovisual su propio carácter y esencia.

Mira “Día de Paz”, producción de Miguel Imbaquingo, realizada en Colombia. Este video retrata una búsqueda por entender qué es la paz en Colombia.